No es tu culpa que las personas no te den la calidez, consideración, respeto, sensibilidad, aprobación incondicional y aceptación que quieres de ellas. En la medida en que las personas han sido contenidas y amadas en su infancia, serán capaces de amar. No lo tomes en forma personal. Asume que las personas han sido tan afectivas como son capaces, dadas las pasiones y presiones y las condiciones y experiencias del pasado. Lo que tú ves como comportamiento destructivo y neurótico es la forma en la que la persona se defiende a sí misma en contra del dolor y miedo al fracaso, al rechazo y a la vergüenza. No tomes sus acciones personalmente. Sin embargo, protégete si eres objeto de abuso. Hilel, el Anciano, "trascendió a todos los demás, porque no se ofendía de nada y no sentía siquiera sentimiento de enojo". Podemos expresar esta afirmación de la siguiente manera, "Ya que no tomaba nada personalmente, no se enojaba, porque se daba cuenta que el comportamiento no constructivo de las personas provenía de su propio dolor y de su propia falta de conciencia". Si tomas las acciones de otros personalmente, como si su falta de respeto hacia ti te hiciera deficiente de alguna manera, te hiciera menos digno de respeto o te impidiera lograr lo que quieres en la vida, entonces te vas a enojar con esa otra persona. Este enojo te va a cegar para evaluar el curso de acción adecuado a seguir. Quizá necesitas separarte de esa persona, ya sea temporal o permanentemente. Quizá necesitas mostrar más empatía, poner más interés en la otra persona, demostrarle con el ejemplo cómo ser más cariñoso.
Quizá necesitas ser más asertivo, llevar a la persona a obtener ayuda psicológica o redactar una lista de comportamientos aceptables, que si no se siguen, pueden conducir a consecuencias desagradables.
Quizá debas apretar tus dientes y soportar el dolor si estás atrapado en una relación que no tiene salida. Aun en esta última situación debes aprender cómo mantenerte libre. No desesperes, vive, se feliz y ábrete a la vida, la cual te deparara lo mejor.
Te puede parecer que estás prisionero, que vivir con semejante persona te aparta de una vida plena. Si vives con alguien que está lleno de amargura y odio y que se niega a recibir ayuda, tú mismo te puedes sentir, a veces, desalentado, con autocompasión y resentido. Después de todo, lo que más anhelas es sentirte amado, apreciado y entendido, en el más amplio sentido de las palabras. Y lo que obtienes es lo opuesto. Evita pensar, "Esta persona me podría amar más si quisiera". No es verdad. Puede no ser capaz de hacerlo. "Si yo fuera más perfecto, más íntegro, estaría obteniendo ese amor. El hecho de que no lo reciba me indica que no lo merezco". No es cierto. El amor genuino está ahí, todo el tiempo, para ti como persona, independientemente de tus rasgos de personalidad y tu comportamiento. Todos merecemos amor, a pesar de que ninguno de nosotros es perfecto. Y ese amor llegara tarde o temprano...
"Es mi culpa que él no sea más cariñoso", no, ya que tu entregas el alma y lo mejor de ti, a pesar de que, obviamente, tienes tus propias debilidades y limitaciones. Así las tenemos todos. Evita sentirte avergonzado porque no eres amado de la manera que lo mereces y eres maltratado. Debes aprender cómo ser una fuente de amor para ti mismo, independientemente de lo que otros piensan, sientan y te den. Tu debes quererte y respetarte, de esta forma obtendrás lo mismo.