
Caminaba con su cuerpo de grande, su mirada perdida, la nostalgia del desamor, y sus cuentos de hadas…
Era una niña en cuerpo de mujer, mirada de adolescente, cargada de emociones.
Soñaba con su palacio, con sus hadas, sus duendes, tratando de sobrevivir en su espacio, con su mente carente de razón, pero llena de esperanzas y sueños
A cada obstáculo le escribía una carta, le dedicaba una lagrima que se transformaba en sonrisa, pero a su vez en un nudo en su espalda, que cada tanto le hace recordar que debe aprender de lo que ya vivió, y no seguir siendo esa niña en cuerpo de mujer….

