
La complicidad de ambos me animó a dejarme llevar; como extasiada por la intensidad de las circunstancias volviéndome sorda del placer de poder relajarme y disfrutar de los mas hermosos placeres, sabiendo de ese pacto entre ambos para poder cerrar los ojos y abrir el alma para lo que estaba sucediendo.
En esos momentos donde la razón y el corazón hacen las pases para poder dejar libre al SER, ese único que llevamos dentro y que solemos tener atrapado por uno o por otro.
En ese momento sabemos que todo lo que hagamos será perfecto, porque será nuestro, sin limitaciones, sin reproches, porque será único y puro.
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